Las vacaciones están por terminar, se acerca el momento en que los niños de todo el país llenen las aulas de vida con sus risas y voces, es un tiempo muy especial, pues también, muchos de nuestros niños ingresan al colegio o a la estancia infantil por primera vez.

Si tu hijo está por iniciar su etapa escolar, seguramente tú, como padre o madre estás preparando ese momento desde hace meses, primero elegiste con cuidado un lugar que te inspiró confianza y en dónde sabes que tu hijo podrá desarrollarse al máximo, tal vez conociste al personal que cuidará de él y finalmente realizaste las compras necesarias para que comience una nueva etapa ¡Todo está listo!

Por supuesto hasta ahora todo ha salido como lo planeaste, la pregunta es: ¿Tú y tu hijo están preparados para vivir el cambio? Como sabes, tu hijo está por enfrentar nuevos desafíos, pues por primera vez se separará de la seguridad de su hogar, es decir: el lugar, ambiente, actividades y sobre todo, las personas serán nuevas para él. Este cambio puede causarle angustia, miedo e incertidumbre al principio, sin embargo con tu compañía, apoyo y amor, tu hijo será capaz vivir un proceso de transición amoroso que le permita superar favorablemente los nuevos retos.1

Para comprender mejor lo que es una transición amorosa, entenderemos que “transición” es aquel proceso de cambio que ayuda a pasar suavemente de una situación a otra, permitiendo que el niño se adapte con más facilidad a un nuevo ambiente.

Adaptarse, puede ser un proceso saludable, paulatino, es decir una posibilidad de crecimiento, de ampliación de las capacidades actuales”
María Emilia López

Tu compañía y amor representan para tu hijo la seguridad, confianza e impulso hacia el crecimiento y la exploración de sus propias habilidades.2

Si quieres ayudar a tu hijo en el proceso de adaptación a un nuevo ambiente, aquí te diremos cómo lograrlo.

¿Qué necesitas?

La comprensión, el amor y la comunicación con tu hijo son los ingredientes principales, siempre háblale con la verdad, míralo mientras platican, escúchalo y permítele que exprese sus dudas, temores y emociones respecto al cambio.3

Manos a la obra

Lo primero que hay que hacer para acompañar amorosamente al niño durante el cambio, es prepararlo para lo nuevo; puedes platicarle lo que pasará haciendo énfasis en las cuestiones positivas, como por ejemplo, que conocerá a otros niños y jugarán juntos.4

A continuación te damos algunas recomendaciones para lograr una transición amorosa5:

 

 

Al principio tu hijo puede reaccionar con llanto, tristeza, frustración, mal humor e incluso pesadillas y malestares físicos, todo ello es absolutamente normal, lo más importante es que tú seas paciente, amoroso y firme, así él comprenderá que aunque estén separados por algunas horas, tú siempre volverás por él y poco a poco la angustia irá disminuyendo.6

Cuando tu hijo llora al separarse de ti, quizá te sientas preocupado o triste; es importante que también te permitas sentir tu emoción, cuando estés con una persona de confianza expresa tu sentimiento hablando o llorando si necesitas hacerlo.7

Otras acciones que pueden ayudar a tu hijo en el proceso de transición son8:

  • Háblale de tu propia experiencia en situaciones similares, como cuando cambiaste de empleo o de casa.
  • Quédate con él en la estancia los primeros días para que adquiera confianza; en muchos lugares han adoptado esta acción durante la primera semana para hacer más fácil el proceso de adaptación.
  • Inicien con un horario corto en la estancia y gradualmente vayan aumentando el tiempo hasta lograr completar el horario ordinario.
  • Ayúdalo a escoger un objeto importante para él, como un juguete o una cobijita, ya que esto puede transmitirle una sensación de seguridad y calma que le ayudará a pasar esos momentos difíciles.

Al pasar los días notarás que tu hijo se adapta gradualmente a la nueva rutina, que es capaz de manifestar interés por su nuevo espacio, alegría en sus actividades y afecto por las personas que lo cuidan.9

 


Referencias bibliográficas

  • Casillas, R., Jaso, E., Nashikini, R., Pastor, R. (2010). Apoyemos juntos la transición de educación inicial a preescolar. Manual para promotores educativos. México: Consejo Nacional de Fomento Educativo (CONAFE).
  • Crivello, G., Vogler, P. y Woodhead, M. (2008). La investigación sobre las transiciones en la primera infancia: Análisis de nociones, teorías y prácticas. Cuadernos sobre Desarrollo Infantil Temprano. (48). La Haya, Países Bajos: Bernard van Leer Foundation. ISBN 978-90-6195-111-7
  • López, M. (2012). El tiempo de la separación y del encuentro. En Diplomado en Educación Temprana y Desarrollo Infantil. México: Secretaría de Educación Pública (SEP).
  • Enciclopedia sobre el Desarrollo de la Primera Infancia (s. f.). Transición a la escuela. Recuperado de http://www.enciclopedia-infantes.com/transicion-la-escuela/sintesis

Citas

  1. López, 2012
  2. Casillas, R., Jaso, E., Nashikini, R., Pastor, R., 2010 y López, 2012
  3. López, 2012
  4. Crivello, G., Vogler, P. y Woodhead, M., 2008
  5. Casillas, R., Jaso, E., Nashikini, R., Pastor, R., 2010 y López, 2012
  6. Ibíd.
  7. López, 2012
  8. Ibíd.
  9. Ibíd.

 

Archivo Original: