En ocasiones los niños pequeños no se sienten escuchados por los adultos, ya que no tienen las habilidades ni el vocabulario necesario para expresar lo que les pasa. Es importante ayudarlos a reconocer y expresar sus sentimientos de manera adecuada y así abrir un canal de comunicación más efectivo y sano entre los niños y sus cuidadores; evitando regaños generados por “berrinches” o conductas inadecuadas que provocan miedo y rechazo en el niño al momento de hacer un intento por expresarse.

La música y los golpes rítmicos son antiguas formas de comunicación y expresión; ya que actúan a nivel pre verbal, lo que significa que hay un efecto en el niño antes de que aprenda a hablar o verbalizar, así mismo atraviesa las barreras físicas, es decir, que sus oídos siempre estarán expuestos al sonido, ya que no pueden cerrarlos, como cerrarían sus ojos para no ver. Si utilizamos la música como herramienta de apoyo estaremos promoviendo que el niño comience a contactar con sus emociones y con nuestra ayuda poco a poco identificará y nombrará  sus sentimientos, lo cual hará que desarrolle su propio lenguaje emocional.

 

El sentido del oído es el que más se relaciona con los sentimientos y emociones, ya que tanto las emociones como la música se procesan en el hemisferio derecho y parece ser que hay una respuesta más pura y directa entre estos dos elementos”                                                                           (Muñoz, 2016)

 

Es decir, la música servirá como un canal de entrada y salida para la expresión emocional del niño. Entre los sentimientos más comunes para que den inicio a la exploración son: Miedo, Afecto, Tristeza, Enojo y Alegría, conocidos con el acróstico MATEA que  menciona Muñoz Polit (2009)

¡A jugar!

A continuación se sugieren algunos juegos que puedes realizar con el niño para que conecte con sus sentimientos y los exprese a través de la música. Es importante que participes junto con él para que se sienta apoyado y acompañado, generando un ambiente de seguridad y confianza.

 

Juego 1
Materiales: tambores, maracas, triángulos, panderos, matracas, castañuelas o cualquier otro instrumento que emita sonidos.

  • Elijan un instrumento y toquen libremente.
  • Después de un rato, pregúntale cómo se siente. Ejemplo: si te contesta feliz o bien, sugiere que toquen de esa forma usando otro instrumento.
  • Podemos preguntar por otro sentimiento, ¿cómo sería tocar triste?

Esta actividad se puede realizar con cada uno de los sentimientos.

 

Juego 2
Materiales: diferentes canciones o melodías e imágenes que reflejen las emociones.

  • Pide al niño que se ponga en una posición cómoda y escuche la música.
  • Después de un rato de escucharla, detenla por un momento y pídele que te diga cómo se siente, con ayuda de las imágenes.
  • Prueba con otras melodías para que logre contactar con otras emociones.

 

“Cuando las palabras fallan, la música habla.”

Hans Andersen

 


Referencias bibliográficas
Mosquera, I. (2013). Influencia de la música en las emociones. Realitas. Revista de Ciencias Sociales, Humanas y Artes, 1 (2), pp.34-38.
Muñoz, V. (2012). El manejo de la música y el sonido en la sensibilización Gestalt. Revista Figura Fondo, Vol.1, pp.85-102.
Muñoz, M. (2009). Emociones, Sentimientos y Necesidades. Una aproximación humanista. Sociedad de Cultura Valle Inclan.
Oklander, V. (2008). El tesoro escondido. La vida interior de niños y adolescentes. Terapia infanto-juvenil. Santiago de Chile: Editorial Cuatro Vientos
Oklander, V. (1992). Ventanas a nuestros niños. Santiago de Chile: Editorial Cuatro Vientos

 

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