Conferencia

Esta conferencia enriquecerá tus recursos para lograr
relaciones profundas
y seguras con los niños
 mientras consolidan las bases necesarias
para vivir en valores y respeto mutuo.

 

Preguntas y respuestas

¿Cómo disciplinar a los hijos sin dañar la relación?

Algunas veces, cuando necesitamos disciplinar surge cierta rebeldía por parte de los niños o adolescentes. Es importante primero observar la forma en la que nos dirigimos a ellos, si sólo nos enfocamos en ver los errores, dar órdenes, presionar, o hipervigilar, quizás es por esta razón que no logramos que ellos sigan nuestras orientaciones. Nuestras palabras, lenguaje corporal y tono de voz son factores clave en estas acciones.

Cuando los niños o adolescentes no cubren determinadas expectativas o tienen ciertos comportamientos con los cuales no estamos de acuerdo, de manera no consciente tendemos a rechazarlos o a herirlos alejándolos de nosotros, perdiendo cada vez más la autoridad natural que nos da el vínculo.

Cuando hay un vínculo del niño o adolescente hacia nosotros será más fácil que nos sigan.

No se trata de dar lecciones, se trata de guiar en un momento de conexión. Que ellos sepan que estamos de su lado.

 

¿Es posible que los niños o adolescentes estén más vinculados a objetos o dispositivos móviles, que a sus padres?

Cuando las relaciones con los padres se han dañado, los niños o adolescentes pueden tender a buscar vincularse con objetos, videojuegos o rutinas. Son una forma de sustituir ese vínculo que no está presente con quiénes sería importante tenerlo.  La tecnología se ha vuelto una competencia atractiva que atrapa la atención de los niños y adolescentes.

En caso de que te des cuenta que esto está sucediendo con tu hijo; sería importante primero rescatar la relación enfocándote en ésta como prioridad. El reto será encontrar lo que necesitas hacer para que tu convivencia sea relevante para él.

Como padres tenemos la responsabilidad de establecer horarios, supervisar y acompañar a los niños o adolescentes en el uso adecuado de la tecnología.

 

¿Por qué hay personas que, a pesar de haber sido rechazadas o maltratadas, se aferran a la relación con la persona que las ha dañado?

Los seres humanos tenemos registrado en nuestro cerebro que vínculo representa sobrevivir; buscamos la cercanía con nuestros vínculos primarios. En experiencias en las que se vive maltrato, puede suceder que el niño se sienta responsable de provocar eso y tal vez espera que la situación cambie en algún momento, si él hace algo diferente para ganarse el amor de sus padres. Esto puede ser una dinámica tóxica para el desarrollo del niño y tal vez tenga consecuencias graves en sus relaciones futuras, durante la adolescencia o en la etapa adulta.

 

¿Cómo podemos establecer un vínculo afectivo con niños que presentan alguna discapacidad?

Establecer un vínculo es posible con todos los niños. Los adultos necesitamos confiar primero, que esto es posible. Que contamos con capacidades como empatía, conexión, y formas de comunicación variadas para lograrlo.

Requiere de nuestra sensibilidad para conocer al niño y saber cuáles actitudes favorecen la relación:

  • Cuáles son sus intereses.
  • Los rituales a los que está vinculado
  • Respeto a su espacio.
  • Ser cuidadosos en el acercamiento.
  • Observar qué le frustra y tal vez disminuir los eventos que lo exacerban hasta que poco a poco pueda con ellos sintiéndose sostenido.
  • Todo lo relacionado con estructuras y rutinas se vuelven grandes apoyos.

Es importante que como adultos contemos con un espacio donde podamos llorar nuestros límites y frustraciones en esta búsqueda de relación.

Es ver al niño con la posibilidad de establecer este vínculo, tal vez, lo que necesitamos es cambiar nuestra visión para encontrar las formas que se requieren para lograrlo.

Quizás nos lleve tiempo lograr la conexión, pero es importante y necesario ser pacientes.

Hay historias como la de Hellen Keller, una niña con múltiples discapacidades que logra una relación cercana y cálida con su cuidadora.

 

¿Existe la posibilidad de que nunca se logre la etapa de ser conocido?

Puede ser que algunos niños y adolescentes no lleguen a esta forma de vinculación con sus padres.

Para los papás sería importante reflexionar acerca de lo que les cuesta trabajo en la relación con sus hijos, y qué necesitan hacer para aceptarlos incondicionalmente.

Lo deseable para todo ser humano es que en alguna etapa de su vida encuentre una persona con la cual pueda vivir esta forma de vinculación.

 

¿Cuáles son las posibles consecuencias en la vida de una persona cuando no ha tenido la posibilidad de vincularse profundamente y cuáles señales nos indican que un niño tiene un vínculo seguro?

Las investigaciones revelan diversas consecuencias cuando los niños han sido privados de relaciones estables y seguras durante su infancia, entre ellas encontramos:

  • Dificultad para establecer relaciones afectivas.
  • Problemas de conducta.
  • Inseguridad y desconfianza.
  • Baja autoestima.
  • Dificultad para aprender.
  • Depresión.

Los niños que tienen un vínculo afectivo seguro y profundo se caracterizan porque muestran:

  • Interés por explorar y aprender.
  • Capacidad para pensar sobre sí mismos y sobre el mundo que les rodea.
  • Mayor posibilidad de autorregulación emocional.
  • Interacciones positivas con quienes los rodean.
  • Confianza en sí mismos.
  • Facilidad para adaptarse a los cambios.

 

¿Cómo construir un vínculo afectivo a pesar de la distancia?

Cuando por diversas circunstancias no puedes convivir de manera cercana con los niños (divorcio, situación laboral, enfermedad incluso la muerte), es importante que los adultos que están a cargo puedan hacerte presente a través de:

  • Fotografías.
  • Grabar tu voz.
  • Que le hablen de ti.
  • Video llamadas en las que le puedas cantar, mirar, hablarle y contarle cuentos, decirle que lo quieres.
  • Dejar algún objeto con tu perfume.

Todo aquello que te haga presente en su vida.

Recordemos que la palabra vínculo significa buscar la cercanía para sentirte unido a alguien y que ésta, aunque idealmente puede iniciarse con la presencia física, en circunstancias como las mencionadas es necesario ser creativos para lograrlo.

 

¿Cómo crear un vínculo con mi hijo adolescente si anteriormente no lo hice?

Siguiendo las formas de vinculación. Necesitas empezar a conectar con los sentidos:

  • La mirada.
  • El alimento.
  • Un contacto físico como tocar su hombro, su cabeza, un abrazo respetuoso, hasta donde lo permita.

En un segundo momento empieza a interesarte por sus preferencias en relación con la música, deportes, programas, todo aquello que facilite un acercamiento.

Quizás en esta etapa habrá muchas cosas en las que no estés de acuerdo, por es fundamental que no lo rechaces.

Para lograr un vínculo profundo es importante que la relación esté libre de juicios, vergüenza y separación. Que como adulto reconozcas aquello que te cuesta trabajo aceptar del otro.

El regalo más grande que puedes brindar a tu hijo, es mostrar un amor incondicional.

 

¿Cómo recuperar el vínculo con mi hijo si de pequeño fui muy dura con él?

Pensar en la posibilidad de reparar daños, a través de un diálogo sincero en el que puedas expresar lo que sucedió y el interés por cambiar la relación.

Puedes utilizar frases como:

  • Siento mucho lo ocurrido…
  • Creo que lo que sucedió entre nosotros…
  • Mi intención nunca fue…
  • Deseo que entre nosotros…

A veces los hijos aceptan esta reparación, y somos los padres quienes seguimos con culpa por lo que hicimos. Es importante revisar si necesitamos también perdonarnos a nosotros mismos y utilizar nuestra energía en lo que representa recuperar, mantener y valorar la relación.

 

¿Existen otras etapas o formas de vinculación que prosigan a las seis mencionadas por el Dr. Neufeld?

En este modelo sólo se hace referencia a seis. Estas formas de relación se mantienen presentes a lo largo de la vida humana y requieren ser nutridas en cualquier etapa.

Es un ir y venir entre una y otra. Evolucionamos hasta ser conocidos, pero también están presentes las otras formas en diferentes momentos.

Por ejemplo: si tengo un hijo adolescente con quien mantengo una relación de confianza, lo conozco, me cuenta sus secretos y en ocasiones me pide que le haga un apapacho todavía, significa que regresamos a otras formas de vinculación y eso está bien.

 

¿Por qué a veces resulta más fácil crear vínculos con otros niños y no con nuestros propios hijos?

Estar en una relación tan cercana implica intimidad emocional y a veces no estamos preparados para eso, tal vez porque en nuestra historia de vinculación ha habido rechazo o falta de aceptación en las relaciones familiares.

Puede resultar más fácil involucrarnos en relaciones menos profundas, en las que no necesitamos cuidarnos tanto y esto facilite que se lleven a cabo.

Puede también suceder que con nuestros hijos tengamos una responsabilidad social en la que estemos presionándolos para que cumplan las expectativas que nosotros hemos creado acerca de su comportamiento, apariencia, éxito.

Eso es motivo a veces de distanciamiento y de cierta aspereza en las relaciones.

 

¿Es sano que convivan con los dos padres aun cuando ya no estén juntos o es mejor pasar tiempo con cada uno y formar vínculos con cada uno?

Lo más importante en la convivencia es que a los niños les quede claro que es una relación que ya se terminó, pero no implica que no puedan compartir tiempo y espacio juntos.

Cuando son pequeños esto puede confundirlos un poco, pero a medida que van creciendo y si la relación entre los padres se ha trabajado adecuadamente, esto será posible.

También es cierto que cada hijo requiere tener una relación uno a uno con sus padres y profundizar en ella. Esto implica espacios de convivencia especiales para lograrlo.

Lo importante es que los niños se den cuenta que no hay competencia entre padres.

 

¿Cómo crear un vínculo afectivo con un pequeño que es muy renuente?

Tal vez un niño renuente es aquel que más necesita una cercanía afectiva y una aceptación incondicional por parte del adulto.

Retomar desde el principio las etapas de vinculación.

 

¿Cómo lograr un vínculo entre dos hermanos que no se aceptan?

Si cada uno de los hermanos está bien vinculado a sus padres, esta situación puede ir cambiando, ya que tienen un lugar donde se sienten valorados. Necesitamos estar atentos como padres para descubrir si nosotros influimos de manera inconsciente para que la rivalidad ocurra: cuando los comparamos, creamos competencia entre ellos, elogiamos a alguno, mostramos preferencia o rechazo. Quizás estemos contribuyendo a esta falta de aceptación entre uno y otro.